Revisión del texto: "Sobre la más generalizada degradación de la vida amorosa" (Freud, 1912)3/10/2016 POR: V. H. TORO Pintura: 'El Brunswicker negro' de Everett Millais “Sobre la más generalizada degradación del objeto de amor” (Freud, 1912) La aparente intención de Freud al elaborar este texto en 1912 fue abordar la problemática de una gran cantidad de hombres, quienes en su quehacer de la vida amorosa y sexual presentan una inhibición sexual en la forma de impotencia psíquica (entendido el psiquismo como lo causal) de una subsecuente impotencia sexual hacia su objeto de amor. Sin embargo, de inmediato deja traslucir Freud una condición que acompaña a estos hombres y que tiene que ver con que el desempeño sexual negado con la mujer amada (su respetable esposa) le es permitido con otras mujeres (la más de las veces, prostitutas o mujeres de conducta sexual “liviana”). Para explicar esto, Freud recurre a la primera infancia y a la construcción del Complejo de Edipo, la relación del infante con el objeto deseado en dos tipos de emergencia de la pulsión: una sensual y la otra tierna (o de ternura). Terminará concluyendo que el niño, luego adolescente, genera una especie de escisión que desvincula a la madre en esos dos aspectos, uno alusivo a su carácter cariñoso y respetable, a la madre considerable y otro, el sensual, que ha de referirse a la madre que practica el comercio sexual con el padre. A esto, remite Freud cuando trata de explicar la impotencia del hombre, y luego comenta, podrá extenderse para explicar la frigidez en la mujer; tomando por consideración que la esposa abnegada y de un tipo educada y respetable constituiría en la fantasía las características propias de la madre, lo que conllevaría, a pesar de ser un subrogado de esta, el efecto de la prohibición del incesto; lo que estaría detrás de la impotencia. Algo parecido, con sus respectivos y oportunos ajustes, operaría en la mujer. Así, la mujer poco agraciada éticamente hablando (la mujer libertina, podríamos decir), sí podría ser tomada como objeto de amor sexual, en tanto no constituye el carácter tierno ni las características maternas que remitirían en la fantasía del paciente a la prohibición del incesto. Finalmente, Freud concluye que la satisfacción total de la pulsión jamás podría volverse una realidad en el aparato psíquico normal, y atribuye esto a dos consideraciones: la primera, que todo objeto sexual posterior al Edipo, será un subrogado (un sustituto) del objeto tomado por el niño en aquella época, razón por la cual, el deseo no encuentra su objeto puro o aquel que le es auténtico. Y en segunda porque la consecución de la satisfacción total constituiría una degradación del amor que paralizaría el aparato psíquico, si no hubiera más por desear el trabajo de sublimación y aplicación de la pulsión se suspenderían. El sujeto se encuentra por lo tanto, en una falta constante que es el motor esencial del deseo, “se desea lo que no se posee” diría Sócrates a través de la pluma de Platón y en este sentido bien podríamos decir que es la falta, la prohibición del incesto y el desplazamiento de los objetos lo que constituye el movimiento esencial del aparato psíquico. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS: Freud, S. (1912), “Sobre la más generalizada degradación de la vida amorosa.”: Contribuciones a la psicología del amor II. Obras completas: Editorial Amorrortu. Tomo XI.
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